LA POLITIZACIÓN DE LAS ASOCIACIONES DE DESARROLLO COMUNAL, UNA DOBLE VÍA.

En días recientes, se ha desarrollado entre los orotinenses, el tema de la influencia que tanto los partidos políticos, como las instituciones públicas locales, ejercen sobre las asociaciones de desarrollo comunal; quienes se refieren al tema, indican que los entes públicos y los políticos, buscan sacar provecho de los organizaciones comunales, para que una vez sean desarrollados proyectos en las comunidades, poder jactarse de haber sido obra suya y no de la organización comunal.

Ahora bien, teniendo claro el enfoque y la idea a la que los ciudadanos orotinenses hacen referencia en sus conversaciones, tanto en redes sociales como en las calles, deseamos mostrar lo que para nosotros existe en estas relaciones entre asociaciones y entes públicos locales.

 

 Debemos reconocer que, quienes se incluyen para participar en una junta directiva de una asociación de desarrollo comunal, son ciudadanos y ciudadanas que comparten un espíritu de iniciativa y colaboración que los identifica y los excluye de otra parte de la ciudadanía que es apática a participar en proyectos de bien común. A estos actores comunales debemos sumarles la particularidad de ser “chirotes”, idealistas, de poseer iniciativa y querer ver sus ideas materializadas. Por lo anterior, sabemos además que quienes tengan éstas características también serán gustosos de participar en gestas políticas, locales y nacionales; de tener afinidad con uno u otro partido político, mismo con el que logre identificar su ideario. Por aquí, podríamos decir que pensar en una asociación de desarrollo comunal, siendo liderada por personas apolíticas, viene siendo difícil.

 

Una vez habiendo identificado la persona comunalista, pasemos al análisis de las relaciones que deben existir entre las organizaciones comunales, y las demás instituciones públicas presentes en un cantón. En primer lugar, los artículos 18 y 19 de la Ley 3859 sobre desarrollo comunal, establecen que las asociaciones de desarrollo comunal deberán coordinar sus actividades con las de la respectiva Municipalidad del cantón al que pertenezcan, y el segundo numeral citado reza que las instituciones públicas quedan autorizadas para brindar subvenciones y los aportes que sean necesarios en pro del desarrollo comunal, económico y social del país, de las comunidades. Siendo como lo es, vemos que es inevitable que no haya participación de las Municipalidades y otros entes públicos, en las labores propias de las asociaciones de desarrollo comunal. Con ello acabamos por comprender que la solicitud que hacen algunos ciudadanos en relación a que no haya injerencia de funcionarios de otras instituciones en los planes de las asociaciones de desarrollo, no puede ser, pues la coordinación de actividades, lo apremia.

 

Habiendo analizado la relación que debe existir entre las asociaciones y demás instituciones públicas, pasamos a desarrollar ahora la idea que deseamos aportar al tema en discusión, como lo es: la politización de las asociaciones en doble vía. Cuando decimos –doble vía-, nos referimos que la politización se presenta tanto de forma descendente como de forma ascendente; la primera se da cuando una autoridad pública, en el cargo, desea influir en las decisiones y proyectos de las organizaciones comunales, tesis que manejan los ciudadanos con mayor frecuencia; sin embargo también se da la politización en una relación ascendente, es decir, cuando los que forman parte de una junta directiva, por la poca simpatía que mantienen hacia los representantes, sean municipales, o de otras instituciones, no proponen, no se mueven en las actividades de sus organizaciones, solamente por la idea de no dar oportunidad a las otras instituciones de participar en sus logros, y no se vean beneficiados ante la opinión pública; esto no debe ser así.

 

Entonces, entendiendo ya la doble vía de la politización en las asociaciones, podemos hacer un examen acerca de cuál de las dos vías atrofia más el desarrollo, o cual perjudica más al funcionamiento de las asociaciones. En primer lugar, la politización descendente (institución – asociación) se enmarca en un cuadro de acción, acción de la cual –según la opinión pública- se beneficia a la imagen del político, de la institución pública, pero ojo, además se beneficia la comunidad, pues se materializa su proyecto. Por otra parte, en relación a la politización ascendente (asociación – institución pública) se caracteriza por la inercia, por mantenerse sin ejecutar proyectos, con el fin de que sus non-gratos representantes políticos o funcionarios públicos no se vean beneficiados ante la opinión pública, por colaborar en éste o aquel proyecto comunal.

 

De todo lo anterior desarrollado, tenemos solo una breve conclusión, pues es ésta la que nos interesa al efecto: la politización de las asociaciones de desarrollo comunal es inminente, es inevitable, sea por los actores que participan como líderes comunales, o ya sea por el plan cantonal de desarrollo comunal al que deben ajustarse, alineándose a las necesidades y prioridades que en su cantón prevalezcan, y que son establecidos por los dirigentes políticos que participen ya sean en el consejo municipal o en la alcaldía. Además, atendiendo a las dos vías de politización de las organizaciones comunales, resulta claro que la vía descendente posee la característica de acción, sea cual fuere la intención de quienes convergen, pero se logra la materialización de los proyectos, que en última instancia es lo que importa; mientras que en la vía ascendente se establece la inacción, el odio y la inoperancia, por cuestiones que en última instancia, atrofia el desarrollo de las comunidades, que es lo que cada dirigente comunal debe temer que suceda.

 

  Tomado de https://www.facebook.com/luis.valverde.3726613/posts/560282210817287

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