Segunda entrega PRIMO VARGAS VALVERDE: BENEFACTOR DE LA CIUDAD DE OROTINA

September 28, 2014

Imagen de portada: Lugar de sesteo en algún lugar del “Camino de Carretas” de San José a Puntarenas.

 

Gio Castaldini  (*)

 

La semana pasada indiqué que Primo Vargas Valverde, el benefactor de Orotina,  siendo joven dejó sus estudios de primaria y se dedicó al oficio familiar de transportar café y otros artículos por el “Camino de Carretas” de San José a Puntarenas a mediados del siglo 19 y luego, con más años de edad, posiblemente trabajó como carretonero en forma independiente. También mencioné en mi anterior entrega que a lo largo del trayecto hacia Puntarenas se ubicaban varios sesteos o lugares de descanso tanto para las familias, como para los bueyes o mulas que jalaban las carretas.

 

Cuando Primo Vargas llegó por primera vez a San Mateo de Alajuela, posiblemente entre 1850 y 1855, aún era un pequeño pueblo que no había alcanzado el rango de cantón de la Provincia de Alajuela y gran parte de sus moradores se dedicaban a la atención de los carreteros provenientes de San José o Puntarenas.  El gran narrador y poeta Carlos Gagini describe esta zona de la siguiente forma:

 

“…desde la bajada del monte hasta Esparta advertimos grandes cambios: se hacía sentir el calor de la costa; las gentes que encontrábamos eran más pálidas y delgadas que las del interior y vestían trajes más ligeros; comenzaron a desfilar los chinamitos con sus ventas de café, de vino de coyol, de guacales y jícaras curiosamente labradas, de tamugas de plátanos "pasados" y de tamarindo; y eran ya más numerosas las filas de carretas que topábamos acompañadas del continuo  ¡gui!  de los carreteros y de la algarabía de los loros y pericos encerrados en el "juco" o calabazo colgado de los parales.” (1)

 

Como se puede observar, estas ventas que se realizaban en los sesteos de San Mateo y también de Atenas, durante la segunda mitad del siglo 19, fueron prácticamente las precursoras de las muy conocidas “venteras del tren”, que comenzaron a realizar dicha labor a partir de 1903 con la llegada del Ferrocarril al Pacífico a Santo Domingo de San Mateo, hoy Orotina.

 

Pero volviendo con Don Primo Vargas, durante una de sus tantas “pasadas” por San Mateo entre 1855 y 1860, decidió ingresar  con sus bueyes y carreta por una angosta calle que conducía hacia el sur, buscando el Río Grande de Tárcoles.  Se trataba de la “Calle del Alumbre” donde hoy se ubica el distrito de Hacienda Vieja de Orotina y en cuyas márgenes había en esa época unas pocas  viviendas muy esparcidas a lo largo de dicha vía y que conformaban un pequeño caserío llamado Santo Domingo. (2)

 

Eran las casas y ranchos de los primeros moradores que llegaron a la zona a partir de 1843, provenientes del valle central, donde fueron labriegos de grandes haciendas cafetaleras,   pero que se asentaron en estas tierras en busca de nuevos horizontes e independencia económica. Eran los inicios de personajes que trabajaron duro y años después lograron hacer riqueza. Personas que sin Primo Vargas saberlo en ese momento, llegarían a ser sus vecinos,  socios, amigos o hasta familiares  como Julian Cordero, José, María Vargas, José María Chaves, Santón Arce, Juan Chavarría, Juan María Lara, Félix León, Félix Sequeira,  José León Duran, entre otros (3)

 

En la próxima entrega: Los inicios de Primo Vargas en el Caserío de Santo Domingo de San Mateo.

 

(1) Carlos Gagini y otros: Nuestro país, San José, Editorial C.R., 1981, 18 ed.

(2) Miguel Salguero, “Caminos y veredas de Costa Rica”, EUNED, 2007.

(3) Juan Bautista Hernandez Lobo.  “Reseña histórica de Orotina”, INFAM, 1983.

                

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(*) Gio Castaldini. Administrador del grupo Amigos del Tren Orotina, especialista en Historia del Ferrocarril en Iberoamérica, colaborador de Orotina Online

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