La Hacienda Coyolar de Orotina: entre la historia y la leyenda. Parte 9

September 6, 2014

 

Gio Castaldini  (*)

 

Después de algún tiempo de estar en Europa, pero sin lograr una carrera universitaria, en 1901 y con apenas 20 años, Fernando Castro Cervantes volvió a Costa Rica para integrarse a las labores agropecuarias de su familia en San José. Desde ese entonces y hasta 1906 mantuvo contacto con parientes poderosos en materia política y económica de nuestro país.

 

Es interesante resaltar la relación que existía desde hacía mucho tiempo entre la familia de don Fernando y las familias Yglesias y Tinoco las cuales,  aparte de sus muchos negocios en el Valle Central, tenían intereses económicos en la gran Hacienda Juan Viñas de Cartago, de la que los Tinoco y Minor C. Keith eran socios propietarios y en la Compañía Minera del Aguacate en San Mateo de Alajuela, donde tenían participación los Yglesias y los Tinoco.

 

Su relación con la poderosa familia Tinoco condujo tarde o temprano  a don Fernando a visitar las oficinas de la United Fruit Company en San José o en Limón, conociendo en algún momento al acaudalado  empresario Minor C. Keith.  A partir de entonces  y por muchas décadas más, inicia una oscura relación entre esta enorme empresa transnacional y el futuro dueño de la Hacienda Coyolar.

 

En primera instancia, es probable que esta relación de negocios condujera  a Fernando Castro a asumir entre 1906 y 1907 un puesto de trabajo en las grandes plantaciones bananeras que tenía la United Fruit Company  en Nicaragua y Honduras.

 

En estos dos países él pudo haber establecido  por primera vez contacto con la poderosa familia Montealegre, que también tenía  ramificaciones familiares en nuestro país y más adelante le ayudarían en su futuro negocio como ganadero en la zona del Atlántico, en Coyolar de Orotina y en Tilarán, Guanacaste.

 

Mientras tanto, las políticas liberales del Presidente Zelaya en Nicaragua, rápidamente lo pusieron en desacuerdo con la United  Fruit Company, lo que produjo una especie de complot contra su gobierno, el cual se expresó en la guerra de Honduras y Salvador contra Nicaragua, teniendo su punto culminante en 1907 durante la batalla de Namasigue, en la que Fernando Castro Cervantes participó al lado del ejército hondureño  con el rango de “Coronel”.

Para nuestra próxima entrega: Después de la guerra, don Fernando regresa al país donde comienza a desarrollarse como empresario agropecuario en la zona Atlántica y con el respaldo de la United Fruit Company.

 

*La imagen superior muestra un barco de la Gran Flota Blanca perteneciente a la United Fruit Company.  Seguramente Fernando Castro Cervantes viajó a Nicaragua y Honduras en alguno de los barcos de esta flota.

                

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(*) Gio Castaldini. Administrador del grupo Amigos del Tren Orotina, especialista en Historia del Ferrocarril en Iberoamérica, colaborador de Orotina Online

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