La Hacienda Coyolar de Orotina: entre la historia y la leyenda. Parte 7

August 24, 2014

Foto de Fernando Castro Cervantes, publicada en 1945. 

 

Gio Castaldini  (*)

 

La vida de Fernando Castro Cervantes antes de su llegada a la Hacienda Coyolar de Orotina en 1917, está  escasamente documentada. No obstante, trataré de compartirles lo que he podido investigar sobre este intrigante personaje de la historia de Costa Rica en el transcurso de casi un año de investigación.

 

Don Fernando nace en San José y es bautizado en la Iglesia de el Carmen el día 1 de julio de 1881. Sus padres Pío Castro y Antonia Quesada,  formaron un hogar de clase pudiente que se asentó en los alrededores de la Sabana dedicados al cultivo del café y ganado de leche.

 

Fue el sexto  de siete hijos en la familia Castro Cervantes; muriendo su madre cuando él apenas tenía 8 años de edad. Supo desde niño lo que era el contacto con la agricultura y la ganadería de la hacienda familiar, pero a diferencia de la gran mayoría de los agricultores de la época, él la practicó en un ambiente de comodidad y educación, a tal punto que terminó sus estudios secundarios en el Colegio Seminario, bajo la tutela de insignes educadores como  Yanuario Quesada y Clodomiro Picado.

 

Prueba de la influencia de su familia en materia política y económica del país, es el hecho de que su hermano menor fue bautizado con el nombre Bernardo, dada la amistad de su padre con el presidente de ese entonces Bernardo Soto Alfaro,  quien incluso accedió ser el padrino del niño, al cual bautizaron en la capilla de la Casa Presidencial de aquella época.

 

Otro hermano de don Fernando, Vicente Castro Cervantes, estudió en el Instituto de Alajuela y al graduarse fue enviado por su familia a Bruselas, Bélgica a realizar estudios de medicina, los cuales concluyó y  vino a ejercer con mucho éxito  como cirujano en San José a principios del siglo pasado.

 

En cuanto al joven Fernando Castro Cervantes, todo indicaba que tendría un futuro similar al de su hermano Vicente estudiando medicina u otra profesión, pero su afecto por los negocios, la agricultura y la ganadería lo conducirían por otros rumbos después de graduarse del Colegio Seminario a los 17 años.

 

En la próxima entrega: el joven Fernando viaja a Europa y a su regreso  entabla relación con la multinacional United  Fruit Company, que  marcará el rumbo de su  vida.

                

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(*) Gio Castaldini. Administrador del grupo Amigos del Tren Orotina, especialista en Historia del Ferrocarril en Iberoamérica, colaborador de Orotina Online

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