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La Hacienda Coyolar de Orotina: entre la historia y la leyenda. Parte 15


Foto de portada: Daños en la vía en el sector de Concepción de Hacienda Vieja como consecuencia del terremoto de Orotina de 1924.

Gio Castaldini (*)

Mencioné en mi anterior entrega que la Hacienda Coyolar tuvo su verdadero surgimiento con la llegada de Fernando Castro Cervantes en la administración de la misma a mediados de 1919. Ya para 1920 había enviado a Estado Unidos muestras de tierra para determinar el mejor fertilizante a utilizar, así como el zacate o pasto adecuado para la ganadería de carne en dicho lugar. Ese mismo año introdujo la siembra de zacate Jaragua y realizó la primera importación de toros Cebú para cruzarlos con el ganado local.

Para financiar este proyecto ganadero tuvo que recurrir al crédito bancario dando en hipoteca varias de sus fincas y poner a la venta parte de la madera de su hacienda, aprovechando el aserradero que se encontraba en la misma y además que el Ferrocarril al Pacífico pasaba frente a dicho aserradero. También ese mismo año don Fernando aparece como miembro de la Cámara de Agricultura de Costa Rica, pues era conocida su capacidad también en la producción agrícola en sus tierras de la zona atlántica y que después implementaría en El Coyolar.

Hasta principios del año 1924 Fernando Castro Cervantes se sentía optimista por los beneficios de la gran inversión material y tecnológica que en materia agropecuaria había realizado en la Hacienda Coyolar desde 1919; sin embargo no tenía idea de la tragedia que se avecinaba el 6 de marzo de 1924: el gran terremoto de Orotina.

Este terremoto tuvo una intensidad de 7 grados en la escala de Richter, tuvo como epicentro los cerros de Turrubares y afectó seriamente todo el Valle del Río Grande de Tárcoles y más allá de esta región hasta lugares como San Mateo, Esparza, Atenas, Puntarenas, Parrita, Puriscal, San Ramón, Grecia, Alajuela centro, San José centro y Heredia.

Si bien es cierto sólo se reportó el fallecimiento de una persona, los daños fueron muy extensos en Orotina, San Mateo y Esparza, principalmente debido al tipo de construcción de la época en adobe y tejas. Se reportó la caída de la prisión de Orotina, la bodega del Ferrocarril al Pacífico y daños parciales en la escuela, la iglesia y muchos negocios y casas. Los daños en la línea del ferrocarril fueron muy extensos, desde la zona de Río Grande en Atenas hasta Coyolar en Orotina donde se reportó que frente a la casona de la Hacienda Coyolar los rieles quedaron retorcidos en forma de “s”.

En la Hacienda Coyolar propiamente los daños fueron muy extensos. Fueron destruidas muchas casas de familias que vivían en la hacienda, así como el campamento de los trabajadores de la misma, por lo cual Fernando Castro Cervantes dio la orden de construir un gran galerón para albergar provisionalmente a las personas damnificadas. También se reportó la destrucción de la maquinaria del aserradero de la hacienda construida por el ex presidente Rafael Iglesias Castro.

En muchos tramos del extenso territorio de la hacienda se abrieron grietas de hasta un metro de ancho, de las cuales manaba mucha agua y también se reportó que el agua de los posos existentes salía de color blanca. Pero el principal problema fue el aislamiento que se dio a causa de bloqueos de vías de transporte por derrumbes o grandes grietas. El restablecimiento de la línea del Ferrocarril al Pacífico se daría hasta dos meses después del evento sísmico.

En la próxima entrega: De las “cenizas” del terremoto de 1924 se vuelve a levantar la Hacienda Coyolar de Orotina.

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(*) Gio Castaldini. Administrador del grupo Amigos del Tren Orotina, especialista en Historia del Ferrocarril en Iberoamérica, colaborador de Orotina Online

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