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La Hacienda Coyolar de Orotina: entre la historia y la leyenda. Parte 12


Foto de portada: Estación del Ferrocarril al Pacífico en Puntarenas. En 1910 llegó el tren a Puntarenas.

Gio Castaldini (*)

Con apenas 29 años de edad Fernando Castro Cervantes inicia la segunda década del siglo XX (1910 a 1919) como un próspero finquero de la zona atlántica de nuestro país, donde al menos se le conoció como propietario de la Finca América, ubicada en Siquirres de Limón. Ahí y en otros lugares del Caribe se dedicó a la producción agrícola y maderera, aunque también se empeñaba en obtener una variedad de ganado, a partir de la raza Cebú, que fuera apta para su crianza en una zona tan agreste como la del atlántico.

Recordemos que apenas empezando esta década, es decir en 1910, don Fernando supo la noticia de la llegada del Ferrocarril al Pacífico al puerto de Puntarenas, momento en que quizá comenzó a pensar en proyectar sus inversiones hacia la región del Pacífico costarricense. El atractivo de esta zona se acrecentó aun más a los ojos de Castro Cervantes cuando se abrió en 1914 el Canal de Panamá, con lo cual el puerto del Pacífico pudo competir en igualdad de condiciones con el puerto de Limón.

Pero volviendo a 1910, recordemos que para ese entonces don Rafael Iglesias Castro era el propietario de la Hacienda Coyolar, quien aprovechando que la línea del Ferrocarril al Pacífico ya cruzaba por en medio de su propiedad, puso en marcha un aserradero contiguo a la casona de la hacienda. En este aserradero se procesó cedro y pochote proveniente de sus vastos dominios, todo debido a la gran demanda de madera para construir casas en el Valle Central, como resultado de los destrozos causados por el terremoto de Cartago sucedido ese mismo año.

De esta forma, por primera vez esta hacienda tuvo un negocio que le generara rentabilidad, pues la misma desde 1895 era prácticamente improductiva; sin embargo, dado el carácter de hombre de ciudad y dedicado a la política del expresidente Iglesias, pronto volvió a la capital para intentar postularse en las elecciones presidenciales de 1914 y de esta forma la Hacienda Coyolar volvió a ser un territorio prácticamente inexplotado.

A partir de 1914 se darían grandes cambios a nivel mundial que inevitablemente afectarían a la pequeña economía de Costa Rica. Para empezar, ese año se generaría una severa crisis económica en el país por motivo del inicio de la Primera Guerra Mundial, la cual afectó sensiblemente la exportación de café del país y el gobierno vio una merma considerable en su recolección de impuestos.

También en 1914 se da una crisis institucional donde el Congreso de la República tuvo que designar a Alfredo González Flores como Presidente de la Nación y de inmediato tomó la decisión de crear nuevos impuestos que afectaron sensiblemente a la clase económica dominante del país.

Para ese entonces Federíco Tinoco era Ministro de Guerra y con la ayuda de la United Fruit Company , así como la de un grupo de personas que representaban los intereses de la clase empresarial, entre ellos el hermano de don Fernando, Antonio Castro Cervantes, gestó un golpe de Estado auto proclamándose Presidente del país y colocando a su hermano Joaquín Tinoco como Ministro de Guerra.

En la próxima entrega: Los hermanos Tinoco Granados y los Castro Cervantes se unen para adquirir la Hacienda Coyolar de Orotina.

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(*) Gio Castaldini. Administrador del grupo Amigos del Tren Orotina, especialista en Historia del Ferrocarril en Iberoamérica, colaborador de Orotina Online

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